martes, 27 de marzo de 2012

Guión para seguir la Misa del Domingo de Ramos 2012




V DOMINGO DE CUARESMA 2.012

MONICIÓN DE ENTRADA:

Queridos hermanos en Cristo: empezamos hoy la Semana Santa, esta es una semana solemne en la que queremos vivir con Cristo, su Pasión, Muerte y Resurrección. Hoy recordamos la entrada victoriosa de Cristo en Jerusalén para consumar su misterio Pascual. También leemos la Pasión en donde Cristo, el Siervo, cumple su misión de Servidor, entregando su vida al servicio de todos nosotros. Hoy acompañaremos al Señor, que misteriosamente está presente con nosotros; con las palmas en las manos, con cantos en nuestra boca y una gran alegría en el corazón, recibamos al Mesías pobre y humilde como nuestro Rey y nuestro Salvador.

ENTRADA SOLEMNE

Los fieles se reúnen o en la puerta de la iglesia o en la misma iglesia, teniendo los ramos en la mano. El sacerdote, los ministros y una representación de los fieles se dirigen a un ligar apto de la iglesia -fuera del presbiterio- donde por lo menos la mayor parte de los fieles pueda ver el rito.

CANTO HOSANNA AL HIJO DE DAVID

BENDICION DE LOS RAMOS

Oremos:
Dios Todopoderoso y Eterno, dígnate bendecir + estos ramos y concede a cuantos acompañamos ahora jubilosos a Cristo, nuestro Rey y Señor, reunirnos con Él en la Jerusalén del cielo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén

A continuación rocía con agua bendita los ramos sin decir nada.
CANTO ARRIBA NUESTROS RAMOS (VIDEO)


LECTURA DE LA ENTRADA DEL SEÑOR A JERUSALEN

+ Lectura del santo Evangelio según san Juan 12, 12-16
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, la multitud que había ido a la Fiesta, oyendo que Jesús llegaba a Jerusalén, tomaron ramos de palmera y salieron a recibirlo, gritando:
–«¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor, el Rey de Israel!»
Jesús encontró un borriquillo y se montó en él, como está escrito:
«No temas, ciudad de Sión: Mira a tu rey que viene montado en un asno.»
Esto no lo comprendieron sus discípulos al principio, pero cuando Jesús fue glorificado, entonces se acordaron de que así estaba escrito acerca de él, y de que así habían hecho con él.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.


ORACIÓN COLECTA

OREMOS

Dios todopoderoso y eterno, tú quisiste que nuestro salvador se hiciese hombre y muriese en la cruz, para mostrar al género humano el ejemplo de una vida sumisa a tu voluntad; concédenos que las enseñanzas de su pasión nos sirvan de testimonio, y que un día participemos en su gloriosa resurrección.

Por nuestro Señor, Jesucristo, tu Hijo, que siendo Dios vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.

AMEN

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA:

La primera lectura sacada del Libro de Isaías, nos muestra al Señor, siempre cerca del que sufre. Para él tiene una palabra de aliento, una mano tendida, una ayuda crucial. Es un relato crucial del Antiguo Testamento para mejor entender la Pasión de Cristo. Es el tercer cántico del Siervo del Señor.

PRIMERA LECTURA
Lectura del libro de Isaías

En aquel entonces, dijo Isaías, Mi Señor me ha dado una lengua de iniciado, para saber decir al abatido una palabra de aliento. Cada mañana me espabilaba el oído, para que escuche como los iniciados. El Señor me abrió el oído; y yo no resistí ni me eché atrás: ofrecí la espalda a los que me apaleaban, las mejillas a los que mesaban mi barba; no me tapé el rostro ante ultrajes ni salivazos. El Señor me ayuda, por eso no sentía los ultrajes; por eso endurecí el rostro como pedernal, sabiendo que no quedaría defraudado.

Palabra de Dios.
TE ALABAMOS SEÑOR

SALMO RESPONSORIAL

DIOS MÍO, DIOS MÍO, ¿POR QUÉ ME HAS ABANDONADO?

Al verme, se burlan de mí,
hacen visajes, menean la cabeza:
"Acudió al Señor, que lo ponga a salvo;
que lo libre, si tanto le quiere."

DIOS MÍO, DIOS MÍO, ¿POR QUÉ ME HAS ABANDONADO?

Me acorrala una jauría de mastines,
me cerca una banda de malhechores;
me taladran las manos y los pies,
puedo contar mis huesos.

DIOS MÍO, DIOS MÍO, ¿POR QUÉ ME HAS ABANDONADO?

Se reparten mi ropa,
echan a suertes mi túnica.
Pero tú, Señor, no te quedes lejos;
fuerza mía, ven corriendo a ayudarme.

DIOS MÍO, DIOS MÍO, ¿POR QUÉ ME HAS ABANDONADO?

Contaré tu fama a mis hermanos,
en medio de la asamblea te alabaré.
Fieles del Señor, alábenlo;
linaje de Jacob, glorifíquenlo;
témanle, linaje de Israel.

DIOS MÍO, DIOS MÍO, ¿POR QUÉ ME HAS ABANDONADO?



MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA:

Un fragmento de la Carta a los Filipenses, conforma la segunda lectura. San Pablo nos reclama para realizar estas acciones desde la más profunda humildad. Y como ejemplo: Cristo. Él lo hizo todo sin hacer alarde de su categoría de Dios.

SEGUNDA LECTURA

Lectura de la carta a los Filipenses

Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el "Nombre-sobre-todo-nombre"; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

Palabra de Dios.
TE ALABAMOS SEÑOR

MONICIÓN AL EVANGELIO

Como evangelio La Pasión. Cualquier palabra sobraría para llegar a comprender que fue el mayor acto de amor que pueda conocer la historia. Tras la alegría de la entrada en Jerusalén que hemos celebrado con la Procesión de los Ramos, la liturgia de este día lee completa la Pasión de Nuestro Señor que en el presente ciclo --el B-- corresponde a San Marcos. El relato de Lucas es completo y, rico en matices. Es ya difícil saber por qué Jesús tiene que morir. Y, sobre todo, admitir que ha de morir y en la Cruz.

CANTO.

EVANGELIO

Que la Paz del Señor este con todos ustedes

Y CON TU ESPIRITU

Lectura del santo evangelio según san Marcos

C. Faltaban dos días para la Pascua y los Ázimos. Los sumos sacerdotes y los escribas pretendían prender a Jesús a traición y darle muerte. Pero decían:

S. "No durante las fiestas; podría amotinarse el pueblo."

C. Estando Jesús en Betania, en casa de Simón, el leproso, sentado a la mesa, llegó una mujer con un frasco de perfume muy caro, de nardo puro; quebró el frasco y lo derramó en la cabeza de Jesús. Algunos comentaban indignados:

S. "¿A qué viene este derroche de perfume? Se podía haber vendido por más de trescientos denarios para dárselo a los pobres."

C. Y regañaban a la mujer. Pero Jesús replicó:

+. "Déjenla, ¿por qué la molestan? Lo que ha hecho conmigo está bien. Porque a los pobres los tienen siempre con ustedes y pueden socorrerlos cuando quieran; pero a mí no me tienen siempre. Ella ha hecho lo que podía: se ha adelantado a embalsamar mi cuerpo para la sepultura. Les aseguro que, en cualquier parte del mundo donde se proclame el Evangelio, se recordará también lo que ha hecho ésta."

C. Judas Iscariote, uno de los Doce, se presentó a los sumos sacerdotes para entregarles a Jesús. Al oírlo, se alegraron y le prometieron dinero. Él andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.
El primer día de los Ázimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dijeron a Jesús sus discípulos:

S. "¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?"

C. Él envió a dos discípulos, diciéndoles:

+. "Vayan a la cuidad, encontraran un hombre que lleva un cántaro de agua; síganlo y, en la casa en que entre, díganle al dueño: "El Maestro pregunta: ¿Dónde está la habitación en que voy a comer la Pascua con mis discípulos?" Les enseñará una sala grande en el piso de arriba, arreglada con divanes. Preparen allí la cena."

C. Los discípulos se marcharon, llegaron a la ciudad, encontraron lo que les había dicho y prepararon la cena de Pascua.
Al atardecer fue él con los Doce. Estando a la mesa comiendo, dijo Jesús:

+. "Les aseguro que uno de ustedes me va a entregar: uno que está comiendo conmigo."

C. Ellos, consternados, empezaron a preguntarle uno tras otro:

S. "¿Seré yo?"

C. Respondió:

+. "Uno de los Doce, el que está mojando en la misma fuente que yo. El Hijo del hombre se va, como está escrito de él; pero, ¡ay del que va a entregar al Hijo del hombre!; ¡más le valdría no haber nacido!"

C. Mientras comían, Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio, diciendo:

+. "Tomen, esto es mi cuerpo."

C. Cogiendo la copa, pronunció la acción de gracias, se la dio, y todos bebieron. Y les dijo:

+. "Ésta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos. Os aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el reino de Dios."

C. Después de cantar el salmo, salieron para el monte de los Olivos. Jesús les dijo:

+. Todos van a caer, como está escrito: "Heriré al pastor, y se dispersarán las ovejas." Pero, cuando resucite, iré antes que ustedes a Galilea."

C. Pedro replicó:

S. "Aunque todos caigan, yo no."

C. Jesús le contestó:

+. "Te aseguro que tú hoy, esta noche, antes que el gallo cante dos veces, me habrás negado tres."

C. Pero él insistía:

S. "Aunque tenga que morir contigo, no te negaré."

C. Y los demás decían lo mismo.
Fueron a un huerto, que llaman Getsemaní, y dijo a sus discípulos:

+. "Siéntense aquí mientras voy a orar."

C. Se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, empezó a sentir terror y angustia, y les dijo:

+. "Me muero de tristeza; quédense aquí velando."

C. Y, adelantándose un poco, se postró en tierra pidiendo que, si era posible, se alejase de él aquella hora; y dijo:

+. "¡Abba! (Padre), tú lo puedes todo; aparta de mí este cáliz. Pero no lo que yo quiero, sino lo que tú quieres."

C. Volvió y, al encontrarlos dormidos, dijo a Pedro:

+. "Simón, ¿duermes?; ¿no has podido velar ni una hora? Velen y oren, para no caer en la tentación; el espíritu es decidido, pero la carne es débil."

C. De nuevo se apartó y oraba repitiendo las mismas palabras. Volvió, y los encontró otra vez dormidos, porque tenían los ojos cargados. Y no sabían qué contestarle. Volvió por tercera vez y les dijo:

+. "Ya pueden dormir y descansar. ¡Basta! Ha llegado la hora; miren que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levántense, vamos! Ya está cerca el que me entrega."

C. Todavía estaba hablando, cuando se presentó Judas, uno de los Doce, y con él gente con espadas y palos, mandada por los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos. El traidor les había dado una contraseña, diciéndoles:

S. "Al que yo bese, ése es; préndanlo y condúzcanlo bien sujeto."

C. Y en cuanto llegó, se acercó y le dijo:

S. "¡Maestro!"

C. Y lo besó. Ellos le echaron mano y lo prendieron. Pero uno de los presentes, desenvainando la espada, de un golpe le cortó la oreja al criado del sumo sacerdote. Jesús tomó la palabra y les dijo:

+. "¿Han salido a prenderme con espadas y palos, como a un bandido? A diario les estaba enseñando en el templo, y no me detuvieron. Pero, que se cumplan las Escrituras."

C. Y todos lo abandonaron y huyeron. Lo iba siguiendo un muchacho, envuelto sólo en una sábana, y le echaron mano; pero él, soltando la sábana, se les escapó desnudo.
Condujeron a Jesús a casa del sumo sacerdote, y se reunieron todos los sumos sacerdotes y los ancianos y los escribas. Pedro lo fue siguiendo de lejos, hasta el interior del palacio del sumo sacerdote; y se sentó con los criados a la lumbre para calentarse. Los sumos sacerdotes y el Sanedrín en pleno buscaban un testimonio contra Jesús, para condenarlo a muerte; y no lo encontraban. Pues, aunque muchos daban falso testimonio contra él, los testimonios no concordaban. Y algunos, poniéndose en pie, daban testimonio contra él, diciendo:

S. "Nosotros le hemos oído decir: "Yo destruiré este templo, edificado por hombres, y en tres días construiré otro no edificado por hombres."

C. Pero ni en esto concordaban los testimonios. El sumo sacerdote se puso en pie en medio e interrogó a Jesús:

S. "¿No tienes nada que responder? ¿Qué son estos cargos que levantan contra ti?"

C. Pero él callaba, sin dar respuesta. El sumo sacerdote lo interrogó de nuevo, preguntándole:

S. "¿Eres tú el Mesías, el Hijo de Dios bendito?..."

C. Jesús contestó:

+. "Sí lo soy. Y veran que el Hijo del hombre está sentado a la derecha del Todopoderoso y que viene entre las nubes del cielo."

C. El sumo sacerdote se rasgó las vestiduras, diciendo:

S. "¿Qué falta hacen más testigos? Han oído la blasfemia. ¿Qué dicen?"

C. Y todos lo declararon reo de muerte. Algunos se pusieron a escupirle y, tapándole la cara, lo abofeteaban y le decían:

S. "Haz de profeta.

C. Y los criados le daban bofetadas.
Mientras Pedro estaba abajo en el patio, llegó una criada del sumo sacerdote y, al ver a Pedro calentándose, lo miró y dijo:

S. "También tú andabas con Jesús, el Nazareno."

C. Él lo negó, diciendo:

S. "Ni sé ni entiendo lo que quieres decir."

C. Salió fuera al zaguán, y un gallo cantó. La criada, al verlo, volvió a decir a los presentes:

S. "Éste es uno de ellos."

C. Y él lo volvió a negar. Al poco rato, también los presentes dijeron a Pedro:

S. "Seguro que eres uno de ellos, pues eres galileo."

C. Pero él se puso a echar maldiciones y a jurar:

S. "No conozco a ese hombre que dicen."

C. Y en seguida, por segunda vez, cantó un gallo. Pedro se acordó de las palabras que le había dicho Jesús: "Antes de que cante el gallo dos veces, me habrás negado tres", y rompió a llorar.
Apenas se hizo de día, los sumos sacerdotes, con los ancianos, los escribas y el Sanedrín en pleno, se reunieron, y, atando a Jesús, lo llevaron y lo entregaron a Pilato. Pilato le pregunto:

S. "¿Eres tú el rey de los judíos?"

C. Él respondió:

+. "Tú lo dices."

C. Y los sumos sacerdotes lo acusaban de muchas cosas. Pilato pregunto de nuevo:

S. "¿No contestas nada? Mira cuántos cargos presentan contra ti."

C. Jesús no contesto más; de modo que Pilato estaba muy extrañado. Por la fiesta solía soltarse un preso, el que le pidieran. Estaba en la cárcel un tal Barrabás, con los revoltosos que habían cometido un homicidio en la revuelta. La gente subió y empezó a pedir el indulto de costumbre. Pilato les contestó:

S. "¿Quieren que les suelte al rey de los judíos?"

C. Pues sabía que los sumos sacerdotes se lo habían entregado por envidia. Pero los sumos sacerdotes soliviantaron a la gente para que pidieran la libertad de Barrabás. Pilato tomó de nuevo la palabra y les preguntó:

S. "¿Qué hago con el que llaman rey de los judíos?"

C. Ellos gritaron de nuevo:

S. "¡Crucifícalo!"

C. Pilato les dijo:

S. "Pues, ¿qué mal ha hecho?"

C. Ellos gritaron más fuerte:

S. "¡Crucifícalo!"

C. Y Pilato, queriendo dar gusto a la gente, les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran.
Los soldados se lo llevaron al interior del palacio -al pretorio- y reunieron a toda la compañía. Lo vistieron de púrpura, le pusieron una corona de espinas, que habían trenzado, y comenzaron a hacerle el saludo:

S. "¡Salve, rey de los judíos!

C. Le golpearon la cabeza con una caña, le escupieron; y, doblando las rodillas, se postraban ante él. Terminada la burla, le quitaron la púrpura y le pusieron su ropa. Y lo sacaron para crucificarlo.
Y a uno que pasaba, de vuelta del campo, a Simón de Cirene, el padre de Alejandro y de Rufo, lo forzaron a llevar la cruz. Y llevaron a Jesús al Gólgota (que quiere decir lugar de "la Calavera"), y le ofrecieron vino con mirra; pero él no lo aceptó. Lo crucificaron y se repartieron sus ropas, echándolas a suerte, para ver lo que se llevaba cada uno. Era media mañana cuando lo crucificaron. En el letrero de la acusación estaba escrito: "El rey de los judíos". Crucificaron con él a dos bandidos, uno a su derecha y otro a su izquierda.
Los que pasaban lo injuriaban, meneando la cabeza y diciendo:

S. "¡Anda!, tú que destruías el templo y lo construías en tres días sálvate a ti mismo bajando de la cruz."

C. Los sumos sacerdotes con los escribas se burlaban también de él, diciendo:

S. "A otros ha salvado, y a sí mismo no se puede salvar. Que el Mesías, el rey de Israel, baje ahora de la cruz, para que lo veamos y creamos."

C. También los que estaban crucificados con él lo insultaban.
Al llegar el mediodía, toda la región quedó en tinieblas hasta la media tarde. Y, a la media tarde, Jesús clamó con voz potente:

+. "Eloí, Eloí, lamá sabktaní."

C. Que significa:

+. "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?"

C. Algunos de los presentes, al oírlo, decían:

S. "Mira, está llamando a Elías."

C. Y uno echó a correr y, empapando una esponja en vinagre, la sujetó a una caña, y le daba de beber, diciendo:

S. "Deja, a ver si viene Elías a bajarlo."

C. Y Jesús, dando un fuerte grito, expiró.

* Todos se arrodillan, y se hace una pausa.

C. El velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. El centurión, que estaba enfrente, al ver cómo había expirado, dijo:

S. "Realmente este hombre era Hijo de Dios."

C. Había también unas mujeres que miraban desde lejos; entre ellas, María Magdalena, María, la madre de Santiago el Menor y de José, y Salomé, que, cuando él estaba en Galilea, lo seguían para atenderlo; y otras muchas que habían subido con él a Jerusalén.
Al anochecer, como era el día de la Preparación, víspera del sábado, vino José de Arimatea, noble senador, que también aguardaba el reino de Dios; armándose de valor, se presentó ante Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. Pilato se extrañó que hubiera muerto ya; y, llamando al centurión, le preguntó si hacía mucho tiempo que había muerto. Informado por el centurión, concedió el cadáver a José. Éste compró una sábana y, bajando a Jesús, lo envolvió en la sábana y lo puso en un sepulcro, excavado en una roca, y rodó una piedra en la entrada del sepulcro. María Magdalena y María la de José observaban dónde lo ponían.

Palabra del Señor
GLORIA A TI SEÑOR JESUS

HOMILIA


CREDO
Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen; padeció bajo el poder de Poncio Pilatos, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos; subió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios Padre desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica, la comunión de los Santos; el perdón de los pecados; la resurrección de los muertos; y la vida eterna.

AMEN

ORACIONES DE LOS FIELES:

Ante la cercanía de nuestra salvación, se hace más urgente la conversión del corazón, nos reconocemos necesitados de la gracia del Señor hoy nuestra súplica es:

DANOS, SEÑOR, UN CORAZÓN PURO

Te pedimos, Señor, que renueves a tu Iglesia, fortaleciendo las virtudes de sus miembros y reparando sus faltas, para que sea fiel reflejo de la Salvación que anuncia.
OREMOS

DANOS, SEÑOR, UN CORAZÓN PURO

Te pedimos, Señor, todos los hombres del mundo, para que se conviertan a ti de todo corazón y así se extienda entre todos el Reino de Dios y su justicia.
OREMOS

DANOS, SEÑOR, UN CORAZÓN PURO

Te pedimos, Señor, por todos los alejados, para que reconociendo a la Iglesia como madre que engendra en la fe, colaboren en la propagación de tu Palabra.
OREMOS

DANOS, SEÑOR, UN CORAZÓN PURO

Te pedimos, Señor, por los que sufren, para que encuentren en su camino la redención y la salud de cuerpo y alma.
OREMOS

DANOS, SEÑOR, UN CORAZÓN PURO

Te pedimos, Señor, por todos los que recibirán este año el bautismo, para que su adhesión a la Iglesia sea fermento de santidad y sean sus vidas reflejos de la Luz del Padre.
OREMOS

DANOS, SEÑOR, UN CORAZÓN PURO

Te pedimos, Señor, por todos los que nos preparamos en este tiempo para la celebración de los misterios pascuales, para que resucitemos con Cristo a la Luz del hombre nuevo.

DANOS, SEÑOR, UN CORAZÓN PURO

Padre, atiende nuestra plegaria en este tiempo de preparación y conversión, para que caminando tras las huellas de tu Hijo, lleguemos tras morir al pecado, a la luz de la Resurrección.
Te lo pedimos por Jesucristo, tu Hijo que contigo vive y reina por los siglos de los siglos.

AMEN

CANTO DE OFERTORIO

LITURGIA EUCARÍSTICA

Oren hermanos, para que éste sacrificio, mío y de ustedes, sea agradable a Dios, Padre todopoderoso

EL SEÑOR RECIBA DE TUS MANOS, ÉSTE SACRIFICIO, PARA ALABANZA Y GLORIA DE SU NOMBRE, PARA NUESTRO BIEN Y EL DE TODA SU SANTA IGLESIA.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Que la pasión de tu Hijo, actualizada en éste sacrificio que vamos a ofrecerte, nos alcance, Señor, de tu misericordia, el perdón que no podemos merecer por nuestras obras.

Por Jesucristo Nuestro Señor

AMEN

PREFACIO

El Señor este con ustedes.
Y CON TU ESPÍRITU
Levantemos el corazón
LO TENEMOS LEVANTADO HACIA EL SEÑOR
Demos gracias al Señor nuestro Dios
ES JUSTO Y NECESARIO
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
El cual siendo inocente, se entregó a la muerte por los pecadores, y aceptó la injusticia de ser contado entre los criminales. De esta forma, al morir, destruyó nuestra culpa, y, al resucitar, fuimos justificados.
Por eso, te alaban los ángeles y los arcángeles, proclamando sin cesar

Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.

PLEGARIA EUCARÍSTICA
Santo eres en verdad, Señor, fuente de toda santidad; por eso te pedimos que santifiques estos dones con la efusión de tu Espíritu, de manera que sean para nosotros Cuerpo y Sangre de Jesucristo, nuestro Señor.

El cual, cuando iba a ser entregado a su Pasión, voluntariamente aceptada, tomó pan, dándote gracias lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

TOMEN Y COMAN TODOS DE ÉL,
PORQUE ESTO ES MI CUERPO,
QUE SERÁ ENTREGADO POR USTEDES.

Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, y, dándote gracias de nuevo, lo pasó a sus discípulos, diciendo:

TOMEN Y BEBAN TODOS DE ÉL,
PORQUE ÉSTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE,
SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA,
QUE SERÁ DERRAMADA POR USTEDES
Y POR TODOS LOS HOMBRES
PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS.
HAGAN ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA.

Éste es el sacramento de nuestra fe.

Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

Así pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la muerte y resurrección de tu Hijo, te ofrecemos el pan de vida y el cáliz de salvación, y te damos gracias porque nos haces dignos de servirte en tu presencia.

Te pedimos humildemente que el Espíritu Santo congregue en la unidad a cuantos participamos del Cuerpo y Sangre de Cristo.

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia extendida por toda la tierra; y con el Papa BENEDICTOXVI, con nuestro Arzobispo Baltasar su Obispo Auxiliar Luis Alfonso, y todos los pastores que cuidan de tu pueblo, llévala a su perfección por la caridad.

Acuérdate también de nuestros hermanos que durmieron en la esperanza de la resurrección, y de todos los que han muerto en tu misericordia; admítelos a contemplar la luz de tu rostro.

Ten misericordia de todos nosotros, y así, con María, la Virgen Madre de Dios, San José, su esposo, los apóstoles, San Juan Bosco y cuantos vivieron en tu amistad a través de los tiempos, merezcamos, por tu Hijo Jesucristo, compartir la vida eterna y cantar tus alabanzas.

POR CRISTO, CON ÉL Y EN ÉL, A TI, DIOS PADRE OMNIPOTENTE, EN LA UNIDAD DEL ESPÍRITU SANTO, TODO HONOR Y TODA GLORIA POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS.

AMÉN.

RITO DE LA COMUNIÓN

Antes de participar en el banquete de la Eucaristía, signo de reconciliación y vínculo de unión fraterna, oremos juntos como el Señor nos ha enseñado.

PADRE NUESTRO, QUE ESTAS EN EL CIELO, SANTIFICADO SEA TU NOMBRE, VENGA A NOSOTROS TU REINO, HÁGASE TU VOLUNTAD ASÍ EN LA TIERRA COMO EN EL CIELO.
DANOS HOY NUESTRO PAN DE CADA DÍA.
PERDONA NUESTRAS OFENSAS COMO TAMBIÉN NOSOTROS PERDONAMOS A QUIENES NOS OFENDEN.
NO NOS DEJES CAER EN LA TENTACIÓN Y LÍBRANOS DE TODO MAL

Líbranos Señor de todos los males del cuerpo y del espíritu y concédenos la paz en nuestros días, para que ayudados por tu misericordia podamos vivir libres de pecado y protegidos de toda inquietud, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.

TUYO ES EL REINO, TUYO EL PODER Y LA GLORIA, POR SIEMPRE SEÑOR.

Señor Jesucristo, que dijiste a los apóstoles: "La paz les dejo, mi paz les doy", no tengas en cuenta nuestros pecados sino la fe de tu iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad.
Tú que vives y reinas  por los siglos de los siglos

AMEN

La paz del Señor esté siempre con ustedes

Y CON TU ESPIRITU

En Cristo, que nos ha hecho hermanos con su cruz, dense la paz como signo de reconciliación.

CANTO DE LA PAZ

FRACCION DEL PAN

CANTO

CORDERO DE DIOS, QUE QUITAS EL PECADO DEL MUNDO, TEN PIEDAD DE NOSOTROS.
CORDERO DE DIOS, QUE QUITAS EL PECADO DEL MUNDO, TEN PIEDAD DE NOSOTROS.
CORDERO DE DIOS, QUE QUITAS EL PECADO DEL MUNDO, DANOS LA PAZ.

Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.

SEÑOR, NO SOY DIGNO DE QUE ENTRES EN MI CASA, PERO UNA PALABRA TUYA BASTARÁ PARA SANARME

El Cuerpo y la Sangre de Cristo nos guarden para la vida eterna.

AMEN

COMUNION

MONICION DE DESPEDIDA

El Señor con benignidad nos ha elegido para que renazcamos en el hombre nuevo de su proyecto de salvación, oremos para que estos misterios que hemos celebrado hoy, nos acompañen el resto de nuestra semana, y viviendo así el renacimiento, preparemos con fe la Semana Santa y la Pascua de nuestro Señor

ORACIÓN DESPUES DE LA COMUNIÓN

OREMOS

Fortalecidos con tan santos misterios, te dirigimos esta súplica, Señor: del mismo modo que la muerte de tu Hijo nos ha hecho esperar lo que nuestra fe nos promete, que su resurrección nos alcance la plena posesión de lo que anhelamos

Por Jesucristo Nuestro Señor

AMEN


RITOS DE CONCLUSIÓN

El Señor, este con ustedes

Y CON TU ESPÍRITU

La bendición de Dios todopoderoso, que es amor, Padre, Hijo + y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
AMÉN

Con la gracia y el amor del Padre, podemos irnos en Paz.

DEMOS GRACIAS A DIOS.

CANTO DE DESPEDIDA