viernes, 18 de junio de 2010

PALABRAS DE MONS. JESÚS GONZÁLEZ DE ZÁRATE, OBISPO AUXILIAR DE CARACAS Y SECRETARIO GENERAL DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL VENEZOLANA EN EL ACTO DE RECIBIMIENTO DE LA RELIQUIA INSIGNE DE SAN JUAN BOSCO A VENEZUELA


Santuario de Marìa Auxiliadora, Caracas, 25 de Mayo de 2.010

La Iglesia en Venezuela recibe hoy con gran alegría la visita de esta reliquia insigne de San Juan Bosco a nuestro país, organizada con motivo de los ciento cincuenta años de la fundación de la Congregación Salesiana y como preparación a la celebración del Bicentenario de su nacimiento, en el año 2.015. La recibe como solemos hacerlo los venezolanos y venezolanas, con los brazos y el corazón abiertos. Lo hacemos de forma cordial, festiva y hospitalaria tal como estamos acostumbramos los hijos e hijas de esta “tierra de gracia” que es Venezuela.

En vida, Don Bosco soñó estar entre nosotros. No pudo cumplir personalmente ese sueño, pero lo hizo más tarde a través de sus hijos e hijas, quienes desde hace más de cien años han compartido la vida del pueblo venezolano, sus proyectos ilusiones y esperanzas; y también sus problemas y dificultades. Hoy, este hermoso Santuario, testigo secular de esta presencia, construido por sus hijos para honrar a aquella que “lo hizo todo” se viste de fiesta para recibir su reliquia y cumplir ese sueño. Bienvenido Don Bosco a esta tu casa, a la Arquidiócesis de Caracas.  Bienvenido a Venezuela.

En la reliquia y en la imagen de Don Bosco, recibimos a un Padre, a un hermano, a un amigo. Su vida y su mensaje nos resultan familiares. No nos encontramos hoy con un extraño; es alguien cercano, conocido, y, como uno de los nuestros lo recibimos. Los Salesianos de Don Bosco, las Hijas de María Auxiliadora, los Cooperadores Salesianos, los miembros de la Asociación de María Auxiliadora, las Voluntarias y Voluntarios, los Exalumnos y Exalumnas, los muchachos y muchachas del Movimiento Juvenil, las Damas Salesianas, las Hijas del Divino Salvador, las Hijas de los Sagrados Corazones, las Misioneras de Cristo Resucitado, y las múltiples obras emprendidas por la Familia Salesiana, que tanto bien han hecho a nuestra Patria y a nuestra Iglesia, - bien que no podemos menos que agradecer públicamente en esta solemne ocasión-, nos lo han hecho conocer, y son hoy en entre nosotros expresión viva de un carisma, de una espiritualidad, y de un método pedagógico, -el sistema preventivo salesiano-, que siguen conservando tanta  actualidad y significación.

Recibimos la reliquia de un Santo. Es decir, de un discípulo de Jesús, que vivió muy de cerca, y con gran intensidad, la amistad con él; que gastó su vida para que muchos, y especialmente los jóvenes, lo conocieran y lo amaran, lo buscaran en todo momento, para poder encontrarse plenamente con él en el cielo. La bondad, el optimismo y la alegría característicos de Don Bosco; el incesante trabajo desplegado a lo largo de su vida, su amor inquebrantable a la Iglesia, nacen del amor a Cristo, de su arraigo en el misterio de Cristo. En María, Inmaculada y Auxiliadora, tuvo la educadora que lo enseñó a relacionarse vitalmente con Jesús y a transitar el camino que conduce hacia Él.

De allí que uno de los objetivos fundamentales de esta Visita sea que todos los venezolanos y venezolanas iluminados por el ejemplo de vida de San Juan Bosco, imitemos su fe y amor a Jesucristo. Él es un camino que nos conduce a Jesús, el Buen Pastor. Por eso, con toda razón podemos decir, Bendito el que viene en el nombre del Señor Jesús, para anunciarnos como Él lo hizo, que Dios es nuestro Padre y que nos ama, que estamos llamados a vivir como hijos e hijas de Dios, cumpliendo sus mandamientos; que, en la Iglesia estamos llamados a formar un pueblo de hermanos que tiene como misión contribuir en la construcción de un mundo de justicia, de paz, de libertad, según el querer de Dios.  Don Bosco viene a nuestro encuentro para recordarnos las palabras que acabamos de escuchar en el Evangelio, que debemos amarnos los unos a los otros como él nos ama (Jn. 15, 9-17).

Acogemos esta visita con esperanza, porque nos brinda la oportunidad de impulsar ese gran proyecto evangelizador de nuestra Iglesia que es la puesta en práctica de las orientaciones pastorales del Concilio Plenario de Venezuela, y porque confiamos que las iniciativas de la Misión Continental en Venezuela se verán reforzadas con el dinamismo que generará el extenso periplo de esta reliquia a lo largo y ancho de toda la geografía nacional.

A lo largo de las próximas semanas, Venezuela caminará con Don Bosco, y él nos acompañará en nuestro caminar con Jesús hacia la Casa de Dios nuestro Padre. Rezaremos en torno a él para expresar nuestro amor a Dios, manifestaremos nuestra alegría de pertenecer a la Iglesia, reafirmaremos nuestro compromiso de entrega y de servicio a todos, especialmente a los más necesitados. Hagamos de estos días un tiempo fuerte de anuncio de Jesucristo, de renovación personal y comunitaria de nuestra fe, de unidad eclesial y de reconciliación social. Estamos llamados a ser auténticos discípulos y misioneros de Jesucristo. La escucha de la Palabra de Dios, la participación en la eucaristía, la recepción del sacramento de la penitencia y la devoción a María Auxiliadora, expresiones de la espiritualidad salesiana nos ayudarán en este propósito.  

Así como lo hizo muchas veces por las calles de Turín, Don Bosco recorrerá los caminos de nuestra tierra para encontrarse, especialmente, con los jóvenes. Con aquellos que fueron y son, sus amigos, su gran tesoro. Como entonces tendrá la oportunidad de encontrase con los muchachos y muchachas de nuestra tierra que, como tal afirma el Documento Jesucristo: Buena Noticia para los Jóvenes, del Concilio Plenario “son jóvenes que dan importancia al amor y a la amistad…que enfrentan con sencillez y creatividad los problemas de cada día; que quieren superarse; aspiran …a un mejor nivel de vida y exigen una educación de calidad que los prepare y les ayude a promover sus potencialidades…(JBNJ 9)”, pero que, al mismo tiempo “son víctimas de la desintegración familiar…, han crecido en un ambiente carente de estímulos educativos y de posibilidades de realización. (con jóvenes) que sufren,  desde su nacimiento, la agresión de un mundo que no cuenta con ellos, y crecen, con frecuencia, envueltos en situaciones de violencia que cierra los horizontes de una vida normal y satisfactoria, y los hace agresivos y violentos (JBNJ 15)”. Como entonces, su presencia será un signo profético que nos invitará a todos, autoridades y ciudadanos, pastores y fieles, a no permanecer indiferentes ante las situaciones que les aquejan y a realizar una decidida opción por ellos que los ayude a formar “buenos cristianos y honestos ciudadanos”.

Agradezco en nombre del Sr. Cardenal Jorge Urosa Savino, Arzobispo de Caracas, de los miembros de la Presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana, y de mis hermanos en el episcopado, muchos de los cuales tendrán luego la oportunidad de hacerlo personalmente cuando esta sagrada reliquia visite las distintas Iglesias particulares de nuestro país, al Rector Mayor, R. P. Pascual Chávez Villanueva, sdb y a su Consejo, al Inspector Salesiano para Venezuela, R. P. Luciano Stefani, sdb, a todos los miembros de la Familia Salesiana, y a quienes han contribuido para sus feliz realización, el inestimable don que de esta Visita. Rogamos al Señor y a María Auxiliadora que ella produzca muchos frutos espirituales.

Y con las palabras de la Cantata Juvenil a Don Bosco rezo:  
Salve Don Bosco Santo, joven de corazón, mira todo el quebranto de un mundo sin amor… Juan Bosco, ven y ayúdanos