domingo, 3 de agosto de 2014

Adiós Padres Salesianos

Se van de Mérida después de 65 años de servicio

Adiós Padres Salesianos

Euro Lobo SSCC /CNP 12.112

*** El próximo jueves 14 de agosto se realizará el acto de despedida a las 5 pm en la Iglesia de la Parroquia Nuestra Señora del Rosario,  al lado del Colegio "San Luis:


Era un reto entrar a ese colegio, no conocía nada sobre la forma llevada en una institución privada…

En una época en la que las escuelas públicas usaban una bata como uniforme escolar, éste colegio permitía que los estudiantes asistieran de paisanos.

Había más de seis sacerdotes, dos  coadjutores, dos tirocinantes, mucha música, alegría y sobre todo disciplina.


Era el año de 1979 y de la mano de Dios inicié mi periplo por la vida religiosa en los patios del Colegio Salesiano “San Luis” de Mérida, regentado por los sacerdotes Salesianos de Don Bosco, quienes un 11 de octubre de 1949, llegaron a éstas tierras merideñas con la intención de expandir el trabajo pastoral en favor de los jóvenes andinos en el mismo carisma de San Juan Bosco.

Estos nobles sacerdotes se instalaron en La Hacienda “La Esperanza” ubicada en el sector “La Otra Banda” de la ciudad de Mérida, llamado así por estar situado al otro margen del río Albarregas, lugar poco habitado, periférico de la ciudad. Allí colindaron con un Trapiche de Caña de Azúcar, llamado de “Don Pancho”.

El primer director de esta obra fue el joven sacerdote Tomas Foronda, quien llegó acompañado del hermano coadjutor Aureliano Albornoz, así lo narra el maestro periodista P. Amador Merino SDB en su obra “Los Salesianos en Venezuela” editada por los Talleres de la Escuela Técnica Popular Don Bosco de Caracas en el año 2011.

Foronda se adelantó al encuentro con el Señor, con 41 años cumplidos se durmió al sueño eterno en la habitación que ocupaba en lo que ahora conocemos como “La Casa Vieja”, que no era otro lugar que la Casona de dicha hacienda donde se fundó el Colegio y es espacio ahora para lo que se conoce como “Primera Etapa”.

Cuando jugábamos por los jardines de la “Casa Vieja”, al lado de una cancha de Bolas Criollas construida por el Padre Colombotto, observábamos con recelo un árbol grande y frondoso, en cuya “pata” rezaba la leyenda, aquí descansa el cuerpo del joven fundador Tomas Foronda.

Esta obra educativa fue bautizada como Colegio, se puso bajo el patronazgo de San Luis Gonzaga, santo joven y entusiasta. En principio fue un internado con aires de seminario que formaba a los estudiantes venidos de los pueblos cercanos y de los caseríos rurales aledaños, en los oficios propios de las labores agrícolas, con aire austero y sencillo.


La música y la alegría propia de la espiritualidad salesiana destacó pronto en las actividades de la nueva institución, ya los merideños sabían que la banda y los muchachos alegres y trabajadores se estaban formando con los Salesianos, allá en “La Otra Banda”.

Esta experiencia que comenzó albergando menos de un centenar de jóvenes internos, fue creciendo en academia y servicio, convirtiéndose en referencia educativa y de sólida formación en nuestra ciudad.

Miles de cuentos, historias, leyendas, chistes y mitos recorren los pasillos, canchas y salones del Colegio San Luis, los mismos que en el 2010 recorrieron las reliquias de San Juan Bosco, que visitaron nuestro estado.

En 1973 el Arzobispo merideño creó la Parroquia “Nuestra Señora del Rosario”, ocupando parte de la propiedad salesiana, al lado de la antigua casona hoy “Casa Vieja”, espacios que luego fueron donados por los religiosos en favor de la Arquidiócesis.

La novel parroquia, aún sin templo, fue cedida en administración a los Sacerdotes Salesianos quienes encomendaron la titánica labor al joven Padre Luciano Colombotto, quien hizo de tripas corazones y con trabajo tesonero e incansable, en 5 años logró edificar un moderno templo donde cada ladrillo es un milagro de María Auxiliadora, una alegría, una sanación, una vendimia, una rifa, un domingo familiar…

En 1978 se inaugura el nuevo templo, coro de niños, monaguillos, películas los fines de semana, atención a las comunidades circundantes y una incansable labor pastoral sobre todo en favor de los jóvenes, ha sido la característica del trabajo apostólico que a lo largo de éstos 41 años han desarrollado los Salesianos de Don Bosco a cargo de la Parroquia “Nuestra Señora del Rosario”.

Hasta la fecha en materia educativa, luego de 65 años de servicio en nuestra ciudad, los SDB como se conocen a estos sacerdotes, han formado más de 35 promociones completas graduándoles de Bachilleres en Ciencias, han contribuido en fortalecer nuestra ciudad y a consolidar nuestra identidad católica y ciudadana, convirtiéndose en una referencia obligada cuando se quiere hablar de la buena formación.

En la parroquia, 41años de trabajo dejan una alegría juvenil en las comunidades que atiende.
El recuerdo de tantos  salesianos que por nuestra ciudad pasaron, tales como el P. Tomas Foronda, P. Adam Walls, P. Eligio Monetti, P. Luciano Colombotto, P. José Plaza, Hermano Luis Pogliani, Hermano Otto Calvi, entre muchos otros que dejaron su cuerpo cansado y su alegría incólume en el servicio por la salvación de las almas jóvenes, nos anima más a quienes nos dejamos formar por ellos, para seguir siendo testimonio del Amor de Dios y de la Buena Voluntad de María Auxiliadora.

Este mes de agosto de 2014, los Salesianos de Don Bosco se van de Mérida, no porque les falta amor para darnos, se van a trabajar por más jóvenes que les necesitan en otros lares, en el marco de la reorganización del trabajo en la Provincia San Lucas de Venezuela.
Se van los curas después de 65 años de presencia alegre en nuestra ciudad, pero su carisma queda vivo en las Hijas de María Auxiliadora que les precedieron en su llegada a Mérida, en los Salesianos Cooperadores, en las Hijas del Divino Salvador, en las Damas Salesianas, en las Voluntarias de Don Bosco, en la Asociación de María Auxiliadora y en los exalumnos y exalumnas, que ahora tenemos la gran responsabilidad de encarnar a Don Bosco en cada rostro juvenil que se nos acerque.
Gracias Padres Salesianos…. No olviden que las puertas de esta ciudad están abiertas para ustedes, nuestros jóvenes esperan por su caridad y nuestros abrazos para agradecer todo lo bueno que hicieron al convertirnos en Buenos Cristianos y Honrados Ciudadanos…