lunes, 30 de julio de 2012

Ordenación sacerdotal de Wilfredo García SDB en Mérida


“Déjense amar por Dios”

*** El sábado 28 de julio de 2012 se ordenó de Sacerdote Salesiano en Mérida, Wilfredo García SDB.

Euro Lobo SSCC / CNP 12.112

(MERIDA/ESPECIAL) Asumiendo la vocación como un llamado a la vida y a la felicidad, Wilfredo García respondió el pasado sábado 28 de Julio de 2012, ordenándose como Sacerdote Salesiano en la iglesia de Nuestra Señora del Rosario, en su ciudad natal, Mérida.

La Ceremonia estuvo presidida por el Arzobispo de esa Arquidiócesis, Monseñor Baltazar Porras Cardozo, acompañado de 20 sacerdotes, entre ellos el Superior de la Inspectoría Salesiana de San Lucas de Venezuela P. Luciano Stefani, el Vicario P. Raúl Biord, los P. Juan Pablo Perón, P. José Godoy y P. Arcangelo Gamba, director de la comunidad de Mérida, quienes concelebraron desde el altar.
Sus padrinos de Ordenación fueron el P. Bernardo Ramírez  SDB y la Hermana Ana Ofelia Portillo HDS.

El acto litúrgico comenzó a las 5 de la tarde, la iglesia repleta de familiares y amigos del neo sacerdote, desbordó en cantos de alegría con los acordes del grupo de jóvenes HHM de La Dolorita, quienes viajaron desde Caracas para la ocasión.

El rostro de un Jesús cercano fue el testimonio que ofrecieron cuando solicitaron al Arzobispo que concediera al joven salesiano el Orden Sacerdotal, palabras emotivas que fueron el preámbulo para los ritos de ordenación que arrancaron sentimientos de alegría de los presentes.

Para el Arzobispo emeritense, Monseñor Porras, esta ordenación sacerdotal fue un momento de suma alegría, pues lo consideró un regalo divino en sus 45 años de ordenación sacerdotal, fecha que celebró el pasado 30 de julio.






Una vida reconociendo el amor de Dios

Wilfredo nació en Mérida, Venezuela el 3 de octubre de 1982, apoyado con el amor de su familia, tomó la Primera Comunión el  25 de mayo de 1994 en la Catedral de Mérida, allí donde precisamente conoció a Don Bosco,  a través del amor de Daniela Maldonado, Salesiana Cooperadora, quien  fungía como directora de catequistas de esa parroquia.

Confirmó su fe en la misma Catedral un año después, convirtiéndose posteriormente en catequista, iniciando así su trabajo pastoral aún por discernir.

Ayudado por Daniela, Wilfredo comenzó a estudiar en el Colegio Salesiano San Luis de Mérida, allí profundizó el conocimiento de la espiritualidad salesiana, se enamoró de María Auxiliadora y caminó el camino que le señalaba Don Bosco.

En su adolescencia, luego de escuchar en múltiples ocasiones el llamado de Dios, luego de discernir concienzudamente sobre la trascendencia de la invitación divina, se decidió a ser Sacerdote en la Fiesta de María Auxiliadora cuando cursaba su quinto año de bachillerato.

El 17 de septiembre del 2000 ingresó al pre noviciado salesiano, siendo recibido por el P. José Zanotto. El 10 de agosto del 2001 comenzó su Noviciado, de la mano del P. Rafael Montenegro (Fucho), quien prometió al grupo que les daría lo mejor y lo peor de si, pues era su primer grupo de formandos.

Su primera profesión temporal la hizo el 16 de Agosto de 2002, votos que tomó por 3 años, pues entendió que debería hacerlo por el periodo de tiempo más cercano al resto de su vida. Asegura que éste fue el primer momento más feliz de su vida.

El 3 de octubre del 2009, celebrando su 27 cumpleaños, profesó perpetuamente. Afirmó que octubre era un mes especial, celebra su cumpleaños, sus votos y el diaconado lo toma precisamente el 15 de octubre de 2011.

A lo largo de su preparación para el sacerdocio, Wilfredo se ha convertido en aquel dibujo de santidad que Don Bosco comenzó mucho antes de que éste merideño fuese concebido, ha sido el rostro de la alegría para muchos jóvenes, tantos que un grupo muy significativo le acompañó en su ordenación.

La obediencia ahora le lleva a desempeñarse en el Centro de Aprendizaje Agrícola “Don Bosco” en el estado Zulia, allí sus manos se curtirán con el trabajo del campo aseguró el P. Pablo Modesto González.

Déjense amar por Dios, es la sentencia del P. Wilfredo García, quien aseguró que toda su vida es un ejemplo de amor de Dios.