viernes, 6 de agosto de 2010

Salesianos Cooperadores espíritu de Don Bosco en el mundo

Lic. Gabriel Fraute. SSCC (En Formación)

Queridos hermanos:
Ante todo les doy un cordial saludo bajo la bendición de nuestra madre santísima virgen de María Auxiliadora, y con la esperanza de que estas palabras humildes pero escritas con mucha fe y de corazón  sirvan para dar a nuestra bella asociación un impulso y sobre todo mucha fuerza para trabajar por nuestros jóvenes y prójimos, en esta época tan crucial y difícil por la que está pasando nuestra bella patria Venezuela.
El pasado fin de semana del 31 de julio de 2010, nuestra asociación vivió una experiencia reconfortante, llena de paz hermandad y sobre todo de una buena formación que nos inyecta una importante dosis de ánimo y ganas de trabajar por ella y por la familia salesiana. Quizás lo más relevante e importante es que el retiro fue dictado por un hermano cooperador, Euro Lobo, a quien aprovecho para dar mis más sinceras felicitaciones, él nos mostró que no dependemos si no de nosotros mismos para llevar cualquier tipo de actividad que la asociación se ponga como meta, y que contamos con gente preparada y sobre todo con ganas de trabajar para hacer las cosas bien, porque ese fin de semana pasado sentí esas ganas en cada uno de mis hermanos promesados y en formación.
Así como Don Bosco tenía sueños que no solo documentó si no que también llevo a cabo, todos nosotros compartimos los mismos sueños con nuestro padre, y aunque la mayoría de las veces soñamos despiertos como en estos retiros, lo cual representa una gran ventaja porque nos permite recordar los mismos y de esta manera solo nos queda la parte más difícil pero gratificante que es llevarlos cumplirlos.
Hoy por hoy cuando nuestro país y nuestra gran familia salesiana atraviesan difíciles momentos es cuando debemos atender con mayor fuerza la tarea que Don Bosco nos designó, esa de ser sus ojos,  manos,  obras en la calle, en la sociedad. Misma sociedad que hoy carece de cariño, amor y sobre todo valores, y los más afectados son nuestros jóvenes quien muchas veces no saben qué camino seguir, y peor aún no saben que pueden ser buenos, que esa es una opción y que además es la que al final te hará feliz, es aquí cuando debemos preguntarnos, cual es mi papel como salesiano cooperador, que estoy haciendo yo, o que estoy aportando yo como salesiano cooperador, a mi país, a mi comunidad y por sobre todas las cosas a mi entorno cercano, amigos y familia, que es por donde debe empezar nuestro apostolado, debemos preguntarnos o cuestionarnos si realmente estamos causando ese efecto positivo en los que me rodean, si de verdad estoy transmitiendo esa alegría salesiana que una vez nos cautivo y que transmite felicidad a todo el que la conoce.
Sabemos que el camino no es fácil, pero la buena noticia es que existen maneras de hacerlo mucho más sencillo, lo primero es recordar que somos salesianos, que somos felices, alegres y que la sonrisa debe ser nuestra tarjeta de presentación ante cualquier persona o circunstancia, ya que de esta manera se llega más fácil a los corazones.
Otras de las maneras es formarnos continuamente, apoyándonos en el reglamento, los sueños, las cartas y memorias de Don Bosco, así como un sinfín de material con el nuestra familia cuenta, y no solo documentos, un potencial humano con el que contamos y al cual debemos sacarle el máximo provecho, los salesianos de Don Bosco, las Hijas de María Auxiliadora, Salesianos Cooperadores, Damas Salesianas, etc., en cada una de estas ramas de nuestra familia contamos con gente que llevan apostolados increíbles, experiencias únicas de las cuales nos podemos nutrir para ser mejores salesianos y porque no buenos cristianos y honrados ciudadanos.
Mis queridos hermanos las herramientas están ahí, solo falta que cada uno de nosotros se decida a vivir su vocación con fervor, que ayudemos a que nuestros centros no decaigan en ánimo, y que con hechos demostremos lo importante que somos en la familia salesiana y de seguro estos también nos traerá vocaciones que necesitamos para crecer como familia, no me queda más que encomendarnos a Don Bosco y la santísima María auxiliadora, para que estas palabras sirvan de mucho ánimo y se transformen en innumerables apostolados que nos llevaran a una vida santa en la tierra y nos permitirá acompañar a nuestro padre en el paraíso, un abrazo gigante y dios los bendiga.