El culto a María, bajo la advocación de Inmaculada Concepción, ha sido parte de la historia merideña. Por ello con júbilo especial los fieles celebraron este aniversario de consagración de la iglesia icono de la cultura local.
Euro Lobo SSCC / CNP 12.112
(Mérida. Especial).- "Somos las piedras vivas de este edificio", puntualizó el Arzobispo Metropolitano de Mérida, Monseñor Helizandro Terán, al iniciar la eucaristía con la que se conmemoró el 66 aniversario de la Consagración de la Catedral local a la advocación de María Inmaculada.
La efeméride se celebró este martes 12 de mayo en la Basílica Menor de la Inmaculada Concepción, Catedral de Mérida a las 5 de la tarde.
"Esta catedral posee un pasado hermoso y configurador, un presente vivo y lleno de desafíos, y un futuro esperanzador e ilusionante". Catequizó el pastor en su homilía.
Fue el 12 de mayo de 1969, dos años después de que se inaugurará el edificio de la Catedral, obra del arquitecto Manuel Mujica Millán bajo el gobierno pastoral del Arzobispo Acacio Chacón Guerra, cuando se realizó el acto de Consagración de la principal iglesia local a la advocación de la Inmaculada, quien ya era la patrona de la Arquidiócesis por deseo del fundador del gobierno católico emeritense, Fray Juan Ramos de Lora.
En ese entonces, el obispo coadjutor de turno, Monseñor José Humberto Quintero Parra, quien luego se convertiría en el primer cardenal venezolano, presidió la eucaristía de consagración, la cual contó con la asistencia de las fuerzas vivas de la ciudad.
La belleza arquitectónica, su gran valor cultural, histórico y religioso, hizo merecer que la Catedral merideña fuese catalogada como patrimonio nacional en 1980, bajo el gobierno de Luis Herrera Campins.
En 1986 recibió la visita de Su Santidad San Juan Pablo II, y en 1991 el Sumo Pontífice le concedió la dignidad de Basílica Menor.
Sus paredes albergan obras de gran valor cultural, pinturas del yugoslavo Iván Belsky y del italiano Mario Pietroniro, quienes con su talento supieron dibujar con piedad la fe del merideño.
"Nuestra Catedral es signo de la Iglesia viva, edificada con piedras escogidas y preciosas en Cristo, el Señor, que es la piedra angular, y por eso, cada vez que entramos en ella, pensamos en ella, y nos sentimos en comunión con ella" expresó Monseñor Helizandro Terán en su homilía.
Actualmente, este monumento está siendo intervenido para su recuperación integral, mientras día tras día miles de fieles acuden para encontrar paz en sus espacios dedicados a la oración y el culto Mariano, convirtiéndose en testigo silencioso del devenir histórico de la "Ciudad de Los Caballeros". (12/05/2026).-








