sábado, 23 de mayo de 2026

"No tengamos miedo de abrir nuestro corazón al Espíritu Santo"


Arzobispo de Mérida en Pentecostés Arquidiocesano

Más de dos mil personas, en su mayoría jóvenes de diversos grupos apostólicos, participaron en una jornada de adoración y oración presidida por Monseñor Helizandro Terán para preparar el nacimiento de la Iglesia Católica.

Euro Lobo SSCC / C.N.P. 12.112

MÉRIDA.— Entró con pie firme y lento, con reverencia y cercanía al auditorio del Seminario San Buenaventura de Mérida. El Santísimo Sacramento abrió con recogimiento y oración la jornada del Pentecostés Arquidiocesano la mañana de este sábado 23 de mayo, sirviendo como el preámbulo idóneo en la entidad para la gran fiesta del Espíritu Santo.




Más de dos mil fieles, pertenecientes a los grupos apostólicos activos de toda la Arquidiócesis, se dieron cita para participar fervorosamente en esta jornada de adoración, atendiendo el llamado del Arzobispo Metropolitano, Monseñor Helizandro Terán, con el fin de preparar la celebración de la fecha que marca el nacimiento de la Iglesia Católica.




Luego del momento solemne de Adoración al Santísimo Sacramento, los presentes participaron en la Eucaristía presidida por el Arzobispo Metropolitano, quien concelebró junto a Monseñor Luis Alfonso Márquez, Obispo Auxiliar Emérito de Mérida, y Monseñor Alfredo Torres, Obispo de San Fernando de Apure, además del clero merideño.




Durante la homilía, Monseñor Helizandro Terán dirigió un enérgico y emotivo mensaje a la feligresía, invitándolos a perder el temor ante la acción divina. "No tengan miedo, no tengamos miedo al Espíritu Santo. No tengamos miedo de abrir nuestro corazón a esta persona de la Trinidad, que es la única que nos puede cristificar", exclamó el prelado.




Asimismo, el Arzobispo profundizó sobre el significado eclesial y personal de esta solemnidad, destacando que Pentecostés es la fiesta del Espíritu Santo y el momento propicio para reconocer su obra transformadora.




"Es el momento de reconocer la obra que el Espíritu Santo lleva a cabo, no solamente en la Iglesia, a la que anima y santifica, sino también la obra que lleva en cada uno de nosotros. El Espíritu Santo nos santifica, nos cristifica y nos une de una manera indisoluble a Cristo", explicó Monseñor Terán.




Al cierre de la celebración litúrgica, el Arzobispo Metropolitano reiteró su llamado a la conversión y la renovación espiritual de los merideños: "Les invito a que en esta fiesta de Pentecostés abramos nuestro corazón al Espíritu Santo para que nos transforme y podamos ser semejantes a Cristo. ¡Que el Señor les bendiga!".




El encuentro finalizó en un ambiente de profunda alegría, fe compartida y un renovado compromiso pastoral por parte de la juventud andina. (23/05/2026).-

martes, 12 de mayo de 2026

66 años de historia, oración y devoción Mariana

Catedral de Mérida de aniversario

El culto a María, bajo la advocación de Inmaculada Concepción, ha sido parte de la historia merideña. Por ello con júbilo especial los fieles celebraron este aniversario de consagración de la iglesia icono de la cultura local.

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(Mérida. Especial).- "Somos las piedras vivas de este edificio", puntualizó el Arzobispo Metropolitano de Mérida, Monseñor Helizandro Terán, al iniciar la eucaristía con la que se conmemoró el 66 aniversario de la Consagración de la Catedral local a la advocación de María Inmaculada.




La efeméride se celebró este martes 12 de mayo en la Basílica Menor de la Inmaculada Concepción, Catedral de Mérida a las 5 de la tarde.




"Esta catedral posee un pasado hermoso y configurador, un presente vivo y lleno de desafíos, y un futuro esperanzador e ilusionante". Catequizó el pastor en su homilía.




Fue el 12 de mayo de 1969, dos años después de que se inaugurará el edificio de la Catedral, obra del arquitecto Manuel Mujica Millán bajo el gobierno pastoral del Arzobispo Acacio Chacón Guerra, cuando se realizó el acto de Consagración de la principal iglesia local a la advocación de la Inmaculada, quien ya era la patrona de la Arquidiócesis por deseo del fundador del gobierno católico emeritense, Fray Juan Ramos de Lora. 




En ese entonces, el obispo coadjutor de turno, Monseñor José Humberto Quintero Parra, quien luego se convertiría en el primer cardenal venezolano, presidió la eucaristía de consagración, la cual contó con la asistencia de las fuerzas vivas de la ciudad.




La belleza arquitectónica, su gran valor cultural, histórico y religioso, hizo merecer que la Catedral merideña fuese catalogada como patrimonio nacional en 1980, bajo el gobierno de Luis Herrera Campins.




En 1986 recibió la visita de Su Santidad San Juan Pablo II, y en 1991 el Sumo Pontífice le concedió la dignidad de Basílica Menor. 




Sus paredes albergan obras de gran valor cultural, pinturas del yugoslavo Iván Belsky y del italiano Mario Pietroniro, quienes con su talento supieron dibujar con piedad la fe del merideño.




"Nuestra Catedral es signo de la Iglesia viva, edificada con piedras escogidas y preciosas en Cristo, el Señor, que es la piedra angular, y por eso, cada vez que entramos en ella, pensamos en ella, y nos sentimos en comunión con ella" expresó Monseñor Helizandro Terán en su homilía.




Actualmente, este monumento está siendo intervenido para su recuperación integral, mientras día tras día miles de fieles acuden para encontrar paz en sus espacios dedicados a la oración y el culto Mariano, convirtiéndose en testigo silencioso del devenir histórico de la "Ciudad de Los Caballeros". (12/05/2026).-